16 de junio de 2009

¿Me ayudas a saber qué significa?




De lejos sólo podía ver una sombra, y una figura inmensa que se dibujaba a través de ella. Olía a piedra por todos sitios. A humedad, a musgo.. Hacía frío y me acaricié los brazos, entonces me miré y sentí cómo el vestido que llevaba, blanco y jaspeado en azul y violeta se me había pegado al cuerpo húmedo por el frío de la noche. Noté de repente cómo todo mi cuerpo se ruborizaba, sentí la piel trémula y pude percibir el contorno de mis pezones y mis piernas reclamando un deseo que se había creado tan poco a poco. Aparté las ramas y caminé, no podía ver nada, pero no había otra cosa en el mundo que quisiese hacer más. Avancé por un camino empedrado que me condujo con extrema facilidad a la puerta de un gran castillo medieval. ¿Y ahora qué? “Ven conmigo”, escuché entre susurros. Una voz alegre, suave y conocida volvió a despertar en mí el deseo anterior. Pero esta vez tuve urgencia por encontrar al hombre que me decía aquello, y me adentré en el castillo, “ven conmigo..”. No dudé: en medio de una gran sala se escuchó su respiración, y se acercó y al oído volvió a hablarme: “quédate conmigo”. Cerré los ojos porque la oscuridad había desaparecido para siempre y me apretó contra su cuerpo y el mío sollozó en ese instante. No, no te atrevas a despertarme, creí poder decirle...

1 de junio de 2009

PALABRAS...


No lo sabes. Pero te amo. En cada gesto, susurro e impaciencia por vivir. Ssshhh. Callados. En silencio. Te amo. Y te amo sin descubrir a los demás la dicha inmensa que supone estar así, en ti. Si lo supiesen dejarían sus quehaceres cotidianos y vendrían a espiarnos. Creerían que lo imposible es certero y empezarían a anhelar las dichas que siempre habían creído inventadas. Que cuando hablas así, íntimo, todo mi cuerpo se eleva y se enardece convertido en placer, y te busca para replegarse en el tuyo. Que mis dedos tocan tus dedos abismados en las letras, que mi alma está repleta de palabras que esperan agotadas convertirse en carne, en dolor o pasión invertida. Déjame tenerme por entero, como si encajásemos, contra el viento.


"Gracias Teresa..."


Un Saludo.

Andres