8 de septiembre de 2011

Pajaro rebelde

La sintonía salvaje de nuestras vidas, acompañadas de dulces siluetas perdidas, seguidas por millones de sin razones que idolatrando un todo por el nada caminan perdidas por sus almas.

¿Que sentido tiene ser pájaro rebelde?

El mundo no es gris, yo lo veo verde, aunque palidece a veces cuando no lo dejan respirar, pero es verde, lo veo por mi ventana y es verde. Yo no puedo volar por eso cierro los ojos y viajo por los parajes de mi corazón. Él me lleva donde los sueños son posibles, al lugar donde el baúl de los recuerdos deja de esconderse para mostrarse en su total esplendor. Y allí sonrío mientras el aire que entra por mi ventana me refresca.

La realidad es confusa, cada realidad tiene su tiempo y su harmonía. Algunas realidades son tristes, locas, están clasificadas por miles de etiquetas que marcan tu personalidad. La realidad es únicamente eso, realidad, sin etiquetas. Yo los veo a mi alrededor y colgado de sus orejas tienen una etiqueta con su realidad, así se sienten definidos, definidos por otros.

Y entonces... ¿Merece la pena ser pájaro rebelde?


A veces nos preguntamos eso al unísono mientras millones viven en el olvido de su propio olvido, hasta yo los olvido, así me enseñaron aunque no me guste. Las costumbres son costumbres porque son difíciles de cambiar, para ello hace falta educación de costumbres, una carrera que puede durar toda la vida si es necesario.

A veces siento este mundo verde de manera egoísta, como si el mundo entero tuviese la cabeza en blanco y la mirada fija en un punto concreto.

Sí, hay que ser pájaro rebelde para poder ver un mundo verde, de lo contario siempre viviremos de lo que nos enseña la ventana...

2 comentarios:

Carlos dijo...

Ese es el peligro del mundo,que cada vez se llena de mas ventanas, de ventanas cada vez mas pequeñas que impidan volar.

Tiene el propio sentido de la vida

Un abrazo quillo

Elly dijo...

Siempre me ha gustado el gris, y el negro. Prefiero apreciar el mundo también de esa forma. Así, si no esperas, si sigues la corriente, cualquier cosa puede sorprenderte y llenarte de alegría. Porque no es lo mismo ver las cosas de forma pesimista que perder la esperanza.
Yo seguiré siendo pájaro rebelde, pero entiendo las condiciones de no tener alas.