20 de septiembre de 2008

DE PUERTA EN PUERTA

Una vez hace ya muchos años, algo así como lejano tiempo llegue a trabajar de comercial de venta de libros.
Encorbatado y trajeado hasta la nariz salía de casa y me iba a la oficina central donde nos incentivaban para vender a nuestra madre si hacia falta.
En fin, que después de las oficinas íbamos por grupos a un barrio y teníamos que demoler las estructuras familiares vendiendo libros que en teoría eran gratis pero que de gratis tenían muy poco. Me ahorrare el nombre de la empresa para permanecer yo en el anonimato pero básicamente para no publicitar a alguien que futuriblemente pueda sangrarle el bolsillo.

La cuestión era tenerse bien sabido toda esa parafernalia dialéctica que encandilaba a los clientes, yo me la sabía de pi a pa y toda de corrido pero...
No se mantuvo una puerta abierta ante mi persona mas de 20 segundos...

Estaba claro... yo no servía para vender libros por las casas así que mucho menos vendería a mi madre.

Duré exactamente en ese trabajo medio día... El tiempo suficiente para coger experiencia en el campo de las ventas...






Saludos
Mundoyas.

2 comentarios:

fenico dijo...

Lo recuerdo como si lo hubiera vivido...

Mi experiencia fue identica solo que vendiendo calendarios "solidarios", la verdad es que la gente si que me aguantaba el rollo y alguno hasta se quedaba con alguno de los ridiculos calendarios o daba un donativo para "noseqmierda".

Yo dure un dia entero, por la noche tomando unas cervezas con el colega que se apunto conmigo vimos claro que nunca mais.

carlos dijo...

Hoy en día la publicidad es el mejor sinónimo de agresividad.
O compras o compras. Frente a los vendedores"telefónicos" prefiero los de puerta a puerta! :)
Pero muy cierta tu opinión.

El Fnac está genial,pero entre el,la librería Luces y el Corte I. cada vez quedan menos librerías en el centro.
Menos mal que el viejo librero de los barrios no cierra.
Un abrazo killo!