30 de septiembre de 2009

POESIA DE MADRUGADA SIN TITULO.


No tiene sentido quedarse en silencio,
dibujando las palabras desde el precipicio,
rogando con los ojos cerrados,
que vengan tiempos dorados
y que la felicidad venga corriendo a tus manos.

Como encontramos el camino correcto,
quien prefiere ser un ser perfecto,
las montañas se suben y se bajan,
los caminos nunca se atajan
y las vidas es mejor vivirlas en silencio.

Quien dijo fácil siendo mejor difícil,
quién dijo libre cuando quiso decir ágil,
lo normal es ser elegido por corazón frágil,
soltando piedras durante el camino.

No importa a que profundidad viajes,
no importa cuanto tiempo te alejes,
no importa si tu mundo se destruye,
no importa si tu corazón y tu alma huyen
porque al final siempre vuelven
para enseñarnos que ayer es ayer
y que hoy es tu presente.

Vive, simplemente.... es así de difícil...

Un saludo.
Mundoyas.

¿Un título?

10 de septiembre de 2009

LAS HISTORIAS NUNCA MUEREN


Las historias nunca mueren, solo se mantienen,
El aire las transporta, el alma se la queda.
Las historias nunca mueren, simplemente se levantan,
se mantienen en las nubes, las nubes de esperanza.
Historias cotidianas de vidas desconocidas,
de vidas paralelas, callejones de soberbia,
Ramblas iluminadas de enseres personales,
la razón es el arma, el papel un elemento.
Soy el amor personificado en el tiempo,
las historias nunca mueren, corazones abiertos,
rincones de palabras en baúles guardadas,
lo bueno, lo malo, lo bello, lo triste.
Las historias nunca mueren, las personas tampoco,
los hombres son recuerdo y yo la mano que escribe,
tú la mano que mece los designios de la vida,
no lo olvides, tu historia jamás será perdida.

En memoria de una persona que se fue,
pero que seguirá conmigo y en los demás en esas historias que nunca mueren…

Un saludo
Andrés.

6 de septiembre de 2009

SONRIE


¿Tienes miedo?, yo también lo tuve, también lloraba sin sentido como sin sentido era una vida robótica. Un robot que como un reloj iba y venía sin encontrar más sentido que el de ser un robot sin alma ni corazón…

A veces es necesario diluir los prejuicios y hacer aquello que nos hace sentir bien sin más, dejando atrás a ese robot y a ese miedo. El paso definitivo, el tren que no se escapa, la vida que no queremos, aquello que nos llenaba y ya no nos seduce tanto. Hay que darle tiempo a las emociones para que se pongan de nuevo en su lugar.

¿Quieres venir conmigo y volar? Yo siempre deseo encontrar a esa persona por la que abandonarlo todo y volar… la locura de dejar las cosas atrás para encontrarte nuevas más adelante.

La vida no es un reloj, la vida no la mide el tiempo, la mide tus vivencias, vida solo hay una y hay que aprovecharla. Eso sí, un beso es eterno, no se olvida, un silencio es agradecido y de lo que hay más de una es de sueños y aventuras hechas y por hacer.

Sonríe, porque la vida está llena de problemas y porque esos mismos problemas te enseñaran a saber que es lo que quieres, sonríe porque tienes sueños y metas que cumplir trabajando duro. Sonríe por aquello que ya llena tu alma y tu corazón y sonríele a lo negativo así se poner más nervioso y siempre ganas….

Saludos
Andrés.

P.d. a Teresa.

1 de septiembre de 2009

HÉROE (CUENTACUENTOS)


Todas las mañanas del mundo me despertaba con el convencimiento que al abrir los ojos empezaría una aventura irrepetible. Había leído libros que hablaban sobre personas que de un día para otro se habían convertido en héroes y que todo empezaba con un sentimiento al despertarse.

Esa mañana al abrir los ojos mi habitación tenía una luz diferente, la luz que emanaba el sol entraba con fuerza por las ventanas, una pequeña brisa primaveral contra mi cuerpo desnudo me hizo sentir un cosquilleo extraño pero a la vez muy gustoso. Un empujón, una imagen, una fuerza sobrenatural invadió mi cuerpo y mi alma.

Hoy es el día me decía... mientras subía de forma rutinaria en el mismo vagón de metro de todos los días. Rostros serios, padres con hijos, gente leyendo periódicos y alguna que otra sonrisa aislada.

En una de las estaciones subieron unos personajes vestidos absolutamente de negro, gafas de sol, parecían nerviosos y miraban de un lado al otro. Si señor, creo que este es el momento de ser un héroe me decía. Esperé que pasara algo pero no pasó absolutamente nada así que un poco desorientado y frustrado entré por la puerta del banco donde trabajo.

Un día más atendiendo a personas con sus problemas financieros, rutinario día de trabajo, ya se me había quitado todo ese ímpetu de heroino cuando sonó la alarma de mi reloj. Mi hora de descanso.

Salí del banco, y fuí al bar donde solía tomar mi bocadillo y mi café... Sin mirar a ningún lado Miguel me puso lo de todos los días, cogí mi periódico y cuando iba a comenzar a leer por la puerta de entrada de nuevo aquellos hombres de negro. Al igual que en el metro se veían nerviosos y de repente sentí de nuevo aquella brisa heroica...

Pasaron los 15 minutos de descanso y allí no pasaba nada, los hombres sentados todos en una mesa cuchicheaban en voz baja entre ellos, ninguno se quitaba las gafas de sol y ninguno se quitaba la gabardina.

Me tuve que ir a trabajar, estuve todo el tiempo esperando que en frente del banco pasara algo, pero por más que miraba por las cristaleras aquello estaba todo en calma.

Resignado cumplí mi horario, de nuevo la alarma de mi reloj me advertía que ya era hora de recoger. Antes de salir y recoger fui al baño. Me sentía defraudado, todos los días eran iguales y hoy que tenía que ser ese día no llegaba nada. ¿Donde estaba mi minuto de gloría?

Me miré al espejo, me lavé la cara, y me dispuse a salir. Si digo la verdad solo esperaba que cuando abriese la puerta del servicio poder encontrar aquellos hombres vestidos de negro con unas armas grandes atracando el banco y acto seguido mi gesta heroica...

Si... Allí estaban... todos reunidos... pero no habían armas... no había nada... los cuchicheos y los nerviosismos pero nada más.

Me fui a casa y me olvidé del tema.

A la mañana siguiente, me despertó el timbre de la puerta. Al abrir casi me da un sincope, dos de los hombres de negro estaban allí delante de la puerta de mi casa, mis ojos medio cerrados se abrieron desmesuradamente ante aquella aparición, cuchicheaban entre ellos y yo me temía lo peor. Los estuve observando todo el día anterior, en el metro, en el bar, en el banco. Quien sabe a lo mejor hice mi buena acción, se sintieron observados y no hicieron nada y ahora venían a comprobar quien era yo.

-Señor, estamos recorriendo la zona en busca de algo.
-¿Como? lo de ayer...
-¿Quiere usted tener un día diferente repleto de aventuras?
-Yo, yo...
-Le ofrecemos la oportunidad de comprar la enciclopedia de la naturaleza, con la cual usted podrá vivir una aventura cada día de su vida.

El resto os lo podéis imaginar....


Un saludo.
Andrés.