
Y como un monologo vuelvo incandescente a las letras, las palabras, las frases y un rato de lectura para los que siempre me habéis seguido.
Si, os tengo totalmente olvidados, no es un acto espontáneo ni de esos que puedas decir que ha sido sin querer, no estoy visitando a nadie, ni tampoco estoy escribiendo gran cosa aquí, pero lo hago con toda la fe y conciencia tranquila de que podréis entender mi posición sin tan siquiera explicarme, porque demasiado me he explicado ya...
No es una acto de maldad, ni tampoco un acto de desprecio, simplemente un acto de libertad, porque el momento, mi cuerpo y mi vida así me lo pide.
Pero siempre me he dicho que si se apaga la llama de este lugar, entonces mi llama también se ha apagado, y por suerte este lugar sigue viviendo de mis palabrejas, historias, estupideces, sentimientos y pensamientos que día a día voy viviendo y compartiendo con vosotros y vuestras casas que siempre me aportan algo nuevo día a día.
Sigo sintiendo amor, porque el amor es así de impredecible, sigo soñando a solas, pero sigo soñando, camino más bien en solitario porque hay gente que falla, pero camino, y en fin, la historia de siempre que no miro atrás, porque atrás está el desengaño, y miro adelante, eso si algo temeroso, pero con la seguridad de poder enfrentarme a cualquier dragón que venga sin la ayuda que nunca se pide y siempre se desea.
La mente es una encrucijada, es como la mayor de todas las aventuras, como una película de ciencia ficción en las que todo lo que no tiene sentido es un desorden, una mentira, un truco.
Pero no, la mente es el mayor puzzle al que podemos enfrentarnos en nuestra larga vida, y dejar el puzzle hecho es tremendamente complejo. Las ganas no faltan, pero si el modus operandi, ya que he probado diferentes maneras de poner cada pieza en su sitio pero siempre viene alguna nave espacial y tirando sus rayos me descompone todo de nuevo... ¡Leñe otra vez a empezar!
En fin... no es algo nuevo para mi, ni tampoco para vosotros, que seguro que también tenéis montañas de piezas sin encajar en vuestras cabecitas...
A ver si llega el otoño, que el calor me asfixia....
Un saludo a todos..
Hasta pronto.
Andrés.

